Un par de peldaños rotos y un poco de lluvia en los zapatos empujan los pasos hacia arriba
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miércoles, 27 de julio de 2011
Un pequeño sueño
Ayer la noche se metió por la ventana
como gato de ojos brillantes
-dijo- , no todo lo que brilla en el cielo son estrellas
y no por mucho trasnochar, anoche más temprano;
llamó al insomnio bendita lucidez
, el sueño impide que sueñes,-gritó-
saliendo por mi ventana vuelta ave magratoria
estiré timidamente la mano para rozar su lomo
pero sólo conseguí apretar en el puño un poco de vacio
acomodé la almohada
y me dormí con el corazón abierto de par en par
apurando al amanecer con mis latidos
rogando que el gato durmiera otra vez sobre mi cama
y alumbrara mis sueños
con sus ojos brillantes
y que esta vez fuera yo
la que escapara por la ventana vuelta ave migratoria,
al menos por una noche
viernes, 6 de mayo de 2011
Sentado en la raíz de un árbol
perder la ternura jamás
Ernesto Guevara
1
Yo, revolucionario, que limpia
la tierra de egoísmos,
lucho en Santa Clara y
Bolivia.
Tomo el fusil,
beso a la muerte
en combate.
Junto a un campesino
como el pan,
sentado en
la raíz de
un árbol.
2
Hombre nuevo que
camina más allá
del Congo y Cuba,
más allá de
mi sangre,
guerrillero, disparo
sueños de justicia,
vencer y combatir
hasta la muerte
por nuestros
ideales.
Leo junto a un
niño, recuerdo
Valparaíso,
acuno a Benjamín
muerto en Río Grande.
Levanto la
bandera
de la
libertad.
3
Un revolucionario jamás
debe saquear.
Construyo la mesa
del alimento con
estas limpias
manos,
tomo mate
junto al Inti,
miro esa
miserable
luna que
con su cara
de plata
nos entrega.
4
La húmeda selva
estrangula este
aliento, el río
San Lorenzo
huele mi
asma, se
ahoga
estrellando
aguas en
aquellas
rocas.
Evoco
el café
en la mañana
de Buenos Aires.
5
9 de octubre, triza un
pecho la metralla,
1967, sangre
muerta
empapa
el suelo.
La Higuera.
No escucho el
discurso de Fidel,
sus calles en
el olvido
sumerge
Córdoba.
La bofetada en
el rostro de
comandante muerto
no duele.
Los ojos,
estos ojos se llenan
de Celia,
mi hija
en Cuba,
revolución
palmeras
mar
hasta
la Victoria
siempre.
Emilia Páez Salinas.|
viernes, 15 de octubre de 2010
Des/espera

Que haces cuando el tiempo
se detiene detrás de la puerta
y llena los huesos de dolores viejos
apurando remordimientos
inflamando miedo
Que haces cuando el agua de la bañera
no logra sacar el cansancio de los pliegues del día
y las flores de la cortina lucen marchitas
Que dices cuando ni el espejo quiere verte
y tu ropa gruñe al sentirte extraño
torturando la cintura
apretando tu cuello
Con que ridícula fe vuelves a sonreír
Suspiras
te cuentas un cuento
de días felices
de oportunidades
que migran cada noche
entre vueltas y vueltas insomnes
Como te sientes sobornando sueños
Volviéndote candil
De lo que no existe
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